Una reflexión sobre el concepto de verdad científica nos lleva a aceptar
que no existe el concepto de verdad absoluta.
La percepción de la ambigüedad que acompaña siempre a la verdad nos
influye como individuos también en nuestro día a día. La verdad está condicionada por
el contexto, por el lenguaje, por el individuo que elabora la idea y por el que
la recibe, sociedad y cultura la determinan.
Sabemos que la verdad cotidiana
puede ser manipulada de diversas formas. Un simple tono de voz, una verdad a
medias, un comentario velado… Todos estos aspectos pueden modificarla
fácilmente.